Porque esto es cosa de dos, y yo no puedo ser sin ti. Tu nombre sigue colándose cuando el cielo de mi ventana se pone gris. Y me doy cuenta de que no estoy enamorada, no sé porque, es algo que no puedo explicar. Pero tu ausencia ya no me duele como aquellos días, como cuando me quedaba en mi habitación y leía tus mensajes una y otra vez, hasta dormirme con las lágrimas en los ojos. Quizás haya cambiado, he sufrido lo suficiente como para darme cuenta de que nadie se merece que sufra así. Te lo dí todo, sin medir nada. A veces creo que es mejor así. Que si tú y yo no seguimos juntos es porque no debemos estar juntos.
Que mañana, si se encuentran nuestras miradas, quiero reírme del final.